Cultura
Crítica de libros: “Lo laboral en tiempos de transición” de H. Lucena editado en talleres Cosmográfica C:A: Abril 2007
Una opinión desde este lado, el del movimiento obrero, totalmente parcializada
Jose Capitán
Desentrañar, las relaciones de Capital-Trabajo en Venezuela desde que en este país pasó a predominar la producción petrolera como actividad económica fundamental y por lo tanto a ser una pieza hasta clave en las relaciones de producción capitalista globalizadas, es algo que está todavía pendiente.
Se puede decir con mucho acierto que este libro de Lucena, junto a otros anteriores elaborados por él, registran muchos elementos para allanar esta interpretación. Esto es independiente de su enfoque, es decir de su “tomar partido” o intentar ser neutral. En particular esta vez, la investigación refleja algo que esta en desarrollo, como el mismo titulo lo dice, y por lo mismo, para el movimiento obrero de hoy es necesario evaluar y en consecuencia accionar para llevar esa transición al objetivo nuestro, a la emancipación de esas relaciones laborales donde por su dominación el capital se apropia de nuestro trabajo en su beneficio.
La Caída
Pequeño comentario a una película en cartelera: La Caída
La lógica del fascismo: el absurdo
El que escribe no es un crítico de cine, inclusive porque asiste a este medio unas dos veces al año.
Sin embargo, se trata de dar una opinión, sobre una cinta que refleja la culminación y fracaso de un hecho que produjo más de 40 millones de muertos. La película gira alrededor de los últimos días de Hitler y sus acompañantes en un sótano (bunker) próximos a ser tomados por el ejército ruso.
El partido nacional socialista alemán, dirigido por Hitler, actuando como los representantes del pueblo, se erigieron como sus conductores para llevarlos a un futuro mejor. Por falta de mercados donde colocar sus mercancías, la burguesía y el gobierno del partido nazi, en nombre de ese pueblo, lanzaron al país a la guerra y al exterminio de pueblos. Luego al fracasar, Hitler ya derrotado, argumenta en sus últimos días que la culpa es del mismo pueblo, debido a los errores cometidos y por no estar a la altura de su líder por lo tanto no importa que sufran y mueran unos cientos de miles mas para pagar su equivocación, no la de los dirigentes. Es decir el pueblo es el que paga siempre, ellos tiene la culpa de sus males no los dirigentes e impostores.