Una estrategia revolucionaria para la participación de la clase obrera

Inclusive en las próximas elecciones del 3 de diciembre.

Para la clase obrera es fundamental el entender las políticas de los gobiernos nacionalistas y el papel que estos juegan en el contexto internacional, especialmente el caso de gobierno de Chávez, que mas que un piedrita en el zapato, intenta asumir un rol independiente, no alineándose con el eje liderado por Bush. Lo cual no significa enfrentar al imperialismo, sino a su sector más derechista. Para intervenir en la situación venezolana, incluyendo la participación electoral, hay que tomar en cuenta el contexto internacional, el desarrollo de la crisis del capitalismo y su expresión en América Latina y en Venezuela.
Veamos un ejemplo con la política de Venezuela hacia Centroamérica y el Caribe de suministrar ayudas, sobre todo provisión de petróleo y derivados como gasolina o diesel a gobiernos e instituciones que son burgueses y opresores de los trabajadores y del pueblo, cuestión que le permite paliar las crisis y evitar el ascenso de las luchas de las masas.
Todo esto permite delinear una estrategia en la coyuntura actual, elecciones en Venezuela de por medio, donde Chávez se enfrenta a un candidato, Manuel Rosales, de la extrema derecha y apoyado por el imperialismo y países alineados con dicha política en América Latina. La derrota militar de Estados Unidos en guerra contra el pueblo de Irak y la situación critica de Afganistán; donde la OTAN, conjuntamente con el ejercito norteamericano, han ya indicado que “no se podrá ganar la guerra militarmente” (The Guardian 28/10/2006), ha pagado políticamente la perdida de la mayoría del Congreso y la renuncia del ultraderechista Donald Rumsfeld. Igualmente, la posición de la candidatura de Venezuela para acceder a la silla del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, representaron una derrota para el gobierno norteamericano al tratar de imponer su candidato de Guatemala, frenado por una decenas de países que se alinearon con la candidatura de Venezuela.
En Estados Unidos se expresan una serie de contradicciones y no es homogénea la estrategia de los grupos que operan hacia Venezuela. Por un lado está el Departamento de Estado, con su punta de lanza que es el embajador Norteamericano en Caracas, William Brownfield, en un enfrentamiento de los halcones norteamericanos de la camarilla de Bush contra el gobierno de Chávez. Por otra parte se encuentra un sector de los demócratas, que han tenido una actitud más conciliadora y quienes pueden soportar al nacionalismo burgués, esto les permite llegar a acuerdos con el gobierno de Chávez. Un sector de los demócratas son los que han venido a Venezuela haciendo el lobby en los últimos tiempos a los petroleros y otras empresas norteamericanas. Las compañías extranjeras dedicadas a la explotación de los hidrocarburos han llegado a la conclusión de que Chávez no va a ser derrotado en las próximas elecciones, adaptándose claramente a los “nuevos” negocios y a las empresas mixtas. Se están preparando para grandes inversiones para incrementar la producción petrolera en el área de Costa Afuera y la faja Petrolífera del Orinoco.
Claro ejemplo es el Senador Tom Harkin of Iowa, quien hasta apoyó las palabras de Chávez sobre la comparación de Bush con el diablo (CBS NEWS 25/sept/ 2006) y las visitas de demócratas a reuniones con funcionarios del gobierno. En este mismo camino se encuentras algunos representantes del parlamento de la unión Europea; otro caso es en el Reino Unido, donde 74 representantes del partido Laborista le dan un apoyo a las políticas de Chávez (House of Commons: Notices of Motions 2/03/2006)
Por otra parte, esta la camarilla de cubanos exiliados que se han combinado con los golpistas del 11 de febrero, quienes tienen actividades de apoyo a Rosales y buscan una salida militar, magnicidio o acciones de calle. Todos estos sectores encuentran un amplio eco de colaboración en las televisoras, como Globovisión, RCTV, la mayoría de las radios y periódicos del país que son financiados por la propaganda de las empresas nacionales y extranjeras.
Internamente, la burguesía nacional y sectores como Venenchan (la cámara Venezolana Americana), algunas cámaras de industriales y comerciante, incluyendo los bancos, algunas televisoras (Televen, Venevision), seguros y redes de distribución de alimentos, quienes se han beneficiado enormemente con las políticas económicas del gobierno nacionalista burgués de Chávez y del caudal petrolero, se mantienen en una actitud “neutral”; a veces, en una actitud de “apoyo pasivo”a diferencia de los días del golpe, donde estaban en campaña abierta a favor del golpismo. Todo esto, se combina, con un nuevo elemento, como lo es “la burguesía chavista emergente”, aliadas al gobierno central, las gobernaciones y alcaldías, quienes ya se han enfrentado a los trabajadores y al pueblo. Caso importante es el del Complejo Portuario de Guiria, que fue reprimido por la policía estadal y la Guardia Nacional, pero que se transformó en una victoria de los pescadores y trabajadores, debido a la huelga general y paro portuario apoyado por las asociaciones de pescadores de la región oriental, el pueblo y los trabajadores. A esto hay que sumar Inevitables choques, dado la inviabilidad para las masas de la política energética, que se verá en la postergación de la discusión de algunos contratos, en particular el contrato petrolero. Los grandes petroleras ya han llegado a la conclusión de que Chávez no se va, que va a seguir Chávez, y buscan adaptarse a través de las empresas mixtas y negocios subyacentes. Con lo cual en estos momentos preparan enormes inversiones para incrementar la producción petrolera, adentro y afuera de PDVSA.
Tal como indica el periódico ingles The Guardian (13/11/2006) refiriéndose a la relación económica entre Venezuela y Estados Unidos, a pesar de que Estados Unidos, el imperio dirigido por el diablo, el intercambio comercial ha aumentado más de un tercio respecto al año anterior (36 %), llegado a los 40.000 millones de dólares. Incluyendo grandes beneficios, como la compañía Halliburton, relacionada con el vicepresidente de USA Dick Cheney (recientemente Halliburton, con 10 oficinas en Venezuela y más de 1.000 empleados, ganó el contrato de servicio de Petrozuata, compañía petrolera PDVSA-ConocoPhillips). Las compañías americanas de carros, computadoras y maquinarias de construcción han crecido de 4.8 millardos el año pasado, a 6.4 millardos de dólares en este año, Adicionalmente, Venezuela mantiene lazos cercanos con los bancos de Wall Street, especialmente con Morgan Stanley que asesora a los gobiernos de Venezuela y Argentina en negocios que rondan por los 2 mil millones de dólares (The New York Times 16/08/2006).
En este escenario se tiene la política del imperialismo, en sus diferentes matices, expresado en las heterogéneas corrientes de la oposición que agrupan la gama de partidos políticos y organizaciones que apoyan a Rosales. Que en este momento juegan a las elecciones, pero que su estrategia política contrarrevolucionaria es la de utilizar el espacio electoral para auspiciar un golpe de derecha proimperialista y tratar de derrotar a las masas que en la actualidad se encuentran en una efervescencia política que no ha cesado desde el golpe de abril y la derrota de la derecha con el lock out petrolero. Por otro lado el proyecto político del nacionalismo burgués, con medidas reformistas para paliar la pobreza del pueblo, y una economía cada día mas fuertemente unida a los negocios de las compañías norteamericanas. Donde no plantea medidas contundentes contra los asesinatos de mas de 150 campesinos a manos de los terratenientes y paramilitares. La represión directa contra las masas como los caso de Guiria y Merida. Chávez propone en las elecciones consignas contra el gobierno de Bush, esperando por un gobierno “mejor” del partido Demócrata; enfrentando al imperialismo mediante el nacionalismo burgués, subordinando políticamente los explotados a los explotadores.
Ante esta situación Opción Obrera señala como única salida la alternativa independiente y propia de la clase obrera, un gobierno de los trabajadores. Llamamos el día de las elecciones a votar por Chávez, con una campaña diferente, donde llamamos a los trabajadores a organizarse, sin la regimentación burocrática de los partidos que apoyan a gobierno, en una defensa incondicional ante cualquier ataque del imperialismo; a través de un golpe, invasión o acciones desestabilizadoras.