El proyecto del nacionalismo burgués:
Más de un siglo de dominación mundial del imperialismo, ha borrado de los sueños de la burguesía y de sus relevos, la pequeña burguesía, de los países de la llamada periferia, cualquier pretensión de forjar un mundo a su imagen y semejanza y convertir a sus intereses en los supremos de la sociedad. Están destinados en el mejor y mas combativo de los casos, en mejorar sus condiciones en el reparto de la plusvalía extraída a los trabajadores e inclusive peor, cuando la crisis los acecha y pone en peligro inclusive la dominación del capital imperialista, salen a apuntalar el sistema capitalista inclusive en contra de los intereses el propio país y, ni que decir, de las masas explotadas
La pequeño burguesía a través de sus organizaciones o partidos, es una clase frustrada, lo cual la convierte en “realista”. Sin el caballito de batalla del “mundo socialista” o mejor aun, “socialismo del siglo XXI” con el cual engañan, ha perdido todo punto de apoyo y prestigio a los ojos de las masas.
Prestigio que toman prestado de verdadero proceso revolucionario protagonizado por las masas venezolanas. Convertida a la fe del realismo (mas bien oportunismo), la pequeña burguesía se postula ahora para administrar lo que queda, es decir, el capitalismo y sus aparatos, a través de la “contienda electoral” y la “democracia” protagónica y participativa.
La pretensión de ahorrarse la revolución para respetar la “democracia” los lleva al terreno de la más irrespetuosa contrarrevolución.