No hay salidas dentro del capitalismo

No hay salidas dentro del capitalismo, las crisis conducen a que los trabajadores ejerzan su propio gobierno como única respuesta a la debacle económica mundial

Los límites del desarrollo bajo el capitalismo o simplemente la agonía del capitalismo conducen a la gestión obrera. Las limitaciones del nacionalismo burgués en Latinoamérica, sus MERCOSUR, sus CAN, la unidad europea vía Comunidad Económica Europea (CEE), conducen todo intento de salir de la crisis a nuevos fracasos. Para salir del atolladero, los patronos buscan resolverla mediante la superexplotación y desempleo, lo cual se refleja en Francia (levantamientos de los inmigrantes, la juventud contra la propuesta del primer empleo) o en Grecia (movilización de los estudiantes).

Si queremos nombrar el epicentro, en el corazón de los EEUU, la huelga del transporte en Nueva York en Diciembre pasado, o la creciente lucha de los trabajadores automotrices y autopartistas en Detroit  y ciudades, que representan el sector mas dinámico de la economía norteamericana. Todas estas luchas, conducen a la necesidad, en cualquier parte del planeta, de que la clase obrera aliada a los demás sectores oprimidos dirija el proceso, y por ende la necesidad de superar lo meramente sindical y participar directamente en una alternativa obrera política.

Las distintas actitudes de la izquierda conciliadoras en Europa, América latina, chocan con la necesidad de plantear la cuestión del poder para los trabajadores.

Hay una crisis capitalista mundial, de nuestro lado, podemos hacer avanzar esta época de transición, el argentinazo, las insurrecciones acaecidas en Bolivia, presentan quien debe estar en el poder, lo que conlleva a la necesidad de una salida política propia, una alternativa obrera y socialista, un partido propio, la unidad socialista de todo el continente.

El rol de la clase obrera en la derrota del lockout patronal en la industria petrolera venezolana y en el proceso actual, las contradicciones en PDVSA ratifican la necesidad de la gestión obrera y la nacionalización de los hidrocarburos aquí y en todo el continente. La Vanguardia demuestra cada vez más con hechos su independencia de clase, esto implica un tremendo salto en organización y claridad política, esto conlleva a plantearse como demanda la conquista del poder político. La lucha para superar las limitaciones existentes, insertas en la lucha de clases, signi.ca construir una dirección auténticamente revolucionaria. Hay que trabajar en función de la alternativa obrera y socialista, para esto hay que construir el partido de la clase obrera.