Sobre La Enmienda
Esto es típico:
El derecho a postularse para una reelección es un derecho democrático, de por si lo hacen muchos países europeos, aunque también en muchos de esos países, los reyezuelos gozan de buena salud, tienen la eternidad garantizada mediante la herencia de su reinado.
La cuestión para la derecha y la burguesía pro imperialista con o sin reelección continua es conquistar el gobierno para profundizar su poder, el verdadero poder, el económico. Para Chávez en el gobierno, es hacerlo a su manera, tratar de redistribuir la riqueza, sin salir de una economía donde el poder económico lo sigue sustentando la burguesía tanto la foránea como sus socios criollos, porque en realidad hacia el socialismo no hay nada ni habrá nada de esa forma como se gobierna. Para quienes dirigen el mundo es que Chávez todavía no les garantiza un orden dentro del régimen de explotación en Venezuela. Todos ellos, demuestran sus limitaciones en los hechos para salir de la tutela económica que imponen los monopolios y la burguesía de las metrópolis imperialistas. Solo partiendo, desde el comienzo, con un gobierno de los trabajadores es que se puede garantizar un régimen sin explotación tanto de patrones privados como públicos, es decir, el auténtico socialismo.
En la enmienda se debaten dos formas de gobierno: una nacionalista con todas las limitaciones que padecemos por su incapacidad, y otra abiertamente proimperialista. No se juega el proyecto revolucionario alguno, por el contrario, esa política de gobierno de ir de referendo a elecciones, volver a referendo y posponiendo indefinidamente toda atisbo de enfrentar los problemas verdaderos de la población y los trabajadores es lo que conlleva al desgaste, a la frustración y decepción de sectores que no ven solución a sus problemas cruciales como son el costo de la vida y el empleo mediocre o precario. Los que gobiernan nunca lo van a hacer, estos a pesar de ser el gran patrón en Venezuela, los ejes fundamentales de la economía giran en función de quienes manejan la banca y la gran industria, los mayores beneficios siempre van a parar a los dueños de los medios de producción hasta en el petróleo, lo que quedan son migajas a través de las misiones y esto va a disminuir por la crisis económica mundial que ya comienza a repercutir en Venezuela; en la industria petrolera la cantidad de despedidos es ya de varios miles.
El endiosamiento de la enmienda, el todo o nada, la supuesta profundización de la revolución cuando en realidad lo que se profundiza es el poder de los Diosdado, de los Ramirez o de los Sanz en la industria, o de los Rangel, los Mantilla en la burocracia gubernamental, toda esa casta de militares o burócratas rojos rojitos que dicen encarnar la revolución en sus bolsillos. Aquí priva que quien es mas revolucionario es quien mas defiende a la burocracia y no a los trabajadores y sus luchas en contra de mejorar sus condiciones de vida.
Nadie habla de los convenios colectivos ultra vencidos de los empleados públicos, maestros o de los médicos, menos de los petroleros o de la trabajadores de la corporación eléctrica.
Ya es costumbre acusar de contra, de terrorista o guarimbero a quien osa criticar la mediocridad del gobierno y su partido PSUV, de la dirigencia de este partido, y su séquito de grupos y grupitos que viven de un cargo y una estela de puestos para sus militantes. Esto se ha convertido en una empresa de empleos para cada sector que vive del gobierno a costa de su apoyo incondicional público, porque internamente son los más revolucionarios pero para la calle son los más borregos de la burocracia que dominan tales cargos.
A muchos los tienen con un bozal de arepas, a la dirección de los medios alternativos, de los consejos comunales, de la juventud, con unos cuantos puestos o pequeñas contratas o cooperativas en las alcaldías y en los institutos que puedan generar unos cuantos bolívares.
Para el resto de la población chavista, la que confía en el mantenimiento del proceso de cambios, la oferta de la enmienda es la que lo garantiza porque es esto lo que se le ofrece. Las ilusiones en el líder y su permanencia en el poder político las frustrarán de nuevo como en las pérdidas de las gobernaciones importantes luego de las elecciones regionales del 23 de noviembre pasado, en caso que la enmienda no sea aprobada. Para Chavez y la dirección del PSUV, el proceso sigue atado al régimen parlamentario que aún pervive en el Estado capitalista y su marco burgués. Todo el proceso de cambios es apostado a una nueva elección que está definida bajo el reformismo de un “socialismo” bajo la tutela del poder económico de la clase antagónica de los explotados, la burguesía.
Las masas, si la enmienda es derrotada, irán a contracorriente en aceptar el retorno de la derecha. Esa puerta hay que abrírsela a aquellas de forma que puedan confiar en sus propias fuerzas de movilización para concretar el poder político y económico en sus manos. Las enseñanzas de su experiencia en el parlamentarismo que las conduce a un callejón sin salida deben ser publicitadas por la vanguardia de forma que puedan dar el salto cualitativo hacia el poder. El punto, el socialismo verdadero y necesario, es el que puedan las masas plantearse y exigirse por ellas mismas entendiendo que el fetiche electoral tan sólo es un estorbo en su consecución.
El caudillismo es una desgracia, con toda la propaganda que se le dé, la organización la formación de una vanguardia es lo que garantiza el partido revolucionario, lo que nada tiene que ver con puestos de trabajo y tras una elección. Construyamos un partido revolucionario, autónomo del gobierno y con independencia de clase de la burguesía.