LOS DERECHOS LABORALES DE LOS TRABAJADORES VALEN PARA UN PATRON LO QUE VALE HABILITAR UN JUEZ ACOMPAÑADO DE LA POLICIA
LOS DERECHOS LABORALES DE LOS TRABAJADORES VALEN PARA UN PATRON LO QUE VALE HABILITAR UN JUEZ ACOMPAÑADO DE LA POLICIA
El gobierno es incapaz de hacer cumplir las leyes cuando favorecen a un trabajador ante el atropello del patrón.
Los jueces son para las elites, para el que pueda pagar, son solo instrumentos del poder económico. El poder Judicial, compuesto entre otras instancias por los tribunales, están elaborados o funcionan para servirle al rico, los pendejos solo tienen que acatar las leyes.
El derecho laboral es una burla, los poderes públicos, principalmente el Poder Judicial, están ajustados a servir a los industriales y oligarcas, junto a los órganos de represión, sean policías o Guardias Nacionales.
El gobierno es el principal patrón y viola sus mismas leyes laborales, sean la Ley Orgánica del Trabajo o la del Instituto Nacional de Prevención, Salud y Seguridad Laborales, Inpsasel, hasta la Constitución, cuando el artículo favorece los derechos de los trabajadores, referente a convenios colectivos ni se diga.
El derecho, en la República Bolivariana de Venezuela es el mismo de antes, el de la cuarta República, los Tribunales siempre ejercen la misma función y los jueces tienen patente de corso, llámese impunidad, tampoco son elegidos por el pueblo, mucho menos son revocables y sus periodos duran una eternidad, y a esto se le llama Democracia
Las nacionalizaciones: cuando los empresarios privados estafan a la nación, en las empresa mixtas y tribunales de por medio, paga el Estado, cuando el gobierno nacionaliza, vuelve a pagar el Estado, lo que significa que somos los venezolanos los estafados y burlados por partida doble.
Similarmente sucede en SIDOR, veamos por ejemplo el caso de Iván Hernández, continúa como directivo representando al gobierno en la empresa recién nacionaliza, pero también lo era antes en la antigua empresa mixta como representante del gobierno en sociedad con Termiun. Este directivo es cómplice por omisión de la estafa permanente que hacía la parte privada a los trabajadores y a la nación. Todavía hoy se vislumbra que el estado le va a pagar a consorcio ternium, quien le robo a la nación cuando el privado era socio mayoritario.