Una Crítica Revolucionaria a la Camarada Osmary y un Apoyo Revolucionario a sus Planteamientos
Si este fuese un proceso revolucionario como Osmary planea estas cosas sencillamente no estarían ocurriendo. En un proceso revolucionario una clase social se trata de imponer sobre la otra para cambiar sus estructuras. En Venezuela no es la clase obrera la que se esté imponiendo a la clase burguesa para establecer relaciones de producción distintas a las de la explotación del hombre por el hombre o a la del usufructo colectivo de la plusvalía que esta se apropia. Tampoco la clase obrera escogió y eligió diputados a sus compañeros de trabajo. Venezuela vive un proceso de cambios motivado al planteamiento nacionalista y antiimperialista de Hugo Chavez, cuestión que los revolucionarios, apoyamos y defendemos a ultranza, pero que entendemos claramente que se hace bajo el marco legal burgués que impone el capitalismo y con el cual nunca estaremos de acuerdo. Chavez podrá llamarse socialista y hasta pretender confundirnos que lo que intenta hacer su gobierno es socialismo, sin embargo las realidades son otras. Como dice el dicho, la realidad supera a la ficción. El propio gobierno viola el derecho al trabajo como lo viola cualquier gobierno donde la burguesía domina al Estado. En un proceso verdaderamente revolucionario los trabajadores habrían puesto en la calle esos funcionarios hace rato, o le hubieran exigido a sus diputados obreros la inmediata destitución porque no defienden los intereses de los trabajadores. El gobierno nacionalista bajo el marco capitalista de Chavez sin embargo es ventajoso para impulsar en las masas la conciencia revolucionaria, y en la clase obrera conciencia de clase independiente de la que la explota (la burguesía) o de quien lo trata de regimentar (el gobierno), y esto como consecuencia de su total incapacidad de llevar a cabo las tareas pendientes en los países atrasados como el nuestro, donde el imperialismo impidió que se desarrollara un burguesía criolla independiente y desarrollada. No es con una nueva versión humanizada y socialista del capitalismo, como la que propone Chavez manteniendo la legalidad burguesa, que Venezuela pueda convertirse en un país de avanzada. Es con el vuelco revolucionario de la única clase social (el proletariado) sobre la que hay que sacar (la burguesía), que Venezuela puede acometer la independencia nacional verdadera y dar respuesta a las tareas pendientes por hacer de los sectores oprimidos y atrasados.
Por esto respaldamos totalmente a Osmary cuando nos advierte acertadamente sobre “... la política reformista que se aplica desde el gobierno.” y cuando plantea que “El despido de Orlando (Chirino) es una oportunidad para derrotar, no un despido, sino una política que golpea y debilita a toda la clase obrera.”. Su planteamiento es aún más acertado cuando une a la defensa de los derechos obreros representado en los despidos de los dirigentes clasistas con “...la revolución socialista, antiestalinista y antiburocrática que nos planteamos y defendemos en el día a día.” y “... parejo a la lucha por la nacionalización (sin indemnización alguna decimos nosotros) bajo control obrero de las empresas acaparadoras y del comercio de importación de productos.”. La política reformista de Chavez, representada aún hoy más con sus planteamientos conciliatorios con la burguesía, es un freno a la movilización de los explotados por sus derechos y el socialismo sin explotadores ni burócratas. Sólo el planteamiento de una clara independencia de clase de los trabajadores frente a este y a la burguesía es que podemos dar concreción a la verdadera revolución socialista. Su expresión formal es la organización política en un partido que se plantee el poder y que pueda ser la vanguardia que reconozca a la clase obrera como el actor principal de conducirnos hacia el socialismo sin explotadores ni burócratas para dirigir al pueblo y a las mayorías oprimidas por la satisfacción de sus derechos insatisfechos. Algo que por cierto el PSUV no tiene planteado. Por eso Osmary, si contra lo que hay que luchar es contra la política que desde el gobierno violenta las luchas obreras y que la única forma de obtener un aumento general de sueldos y salarios es arrancándolo en movilización los trabajadores para imponérselo, por qué no llamar a las cosas por su nombre.
Osmary, apoyar y defender a Chavez no es darle una patente de corso con lo que respecta al movimiento obrero en sus luchas y derechos, menos aceptar que se nos regimente o coopte. Los funcionarios están ahí por decisión expresa del propio presidente, y para imponer su política en defensa del Estado capitalista que aún él representa. Por otra parte, los trabajadores estamos aquí para acometer lo que la historia nos encomienda. Al plantearnos la defensa de nuestros derechos como clase independiente identificando acertadamente la política a derrotar damos cada vez un nuevo paso hacia la revolución verdaderamente socialista.