La UNT, crisis desde su nacimiento
Luego de la política plegada a los intereses de Fedecamaras y de la cámara venezolano- americana, la CTV no pudo dar más como representante de los trabajadores al establecer un alianza con los patronos.
De aquí surgió como alternativa crear otra central obrera, con el beneplácito y apoyo del ministerio del trabajo.
Desde el principio se utilizo la ayuda Estatal para configurar un Sindicalismo que respaldara su política dentro del moviendo obrero, pero a su vez el surgimiento de la UNT abrió expectativas desde el punto de vista del fortalecimiento de las opciones clasistas en el movimiento sindical venezolano.
En el sindicalismo venezolana las tendencias burocratizada y la clasista han estado en pugna, antes vinculada con los partidos tradicionales – AD, socialdemócrata, y COPEI, socialcristiano - dirigido desde las cúpulas y con subordinación al gobierno que representaban estos partidos. Ahora en la UNT se continúa con esos mismos métodos, algo remozados y con otras caras, que terminan confluyendo de nuevo con la subordinación al Estado, que recordemos todavía sigue siendo burgués aunque digan lo contrario, porque atiende a unas relaciones de dominación y explotación.
Lo ideal fuese sido comenzar las luchas desde el punto de vista clasista, que debería arrancar con un programa nítidamente con independencia de clase, es decir con una plataforma de combate con las consignas para alcanzar las necesidades mas sentidas por los trabajadores. Sobre esto es importante recordar que para su congreso de fundación, desde Valencia y producto de reuniones con otras agrupaciones clasistas a nivel del movimiento obrero se aprobó un programa que fue empequeñecido por quienes llevaron la representación sindical a Caracas en aras de no confrontar con los otros sectores que irían a conformar la UNT; esto ocurrió en Abril del 2003 y así nació la UNT en condiciones apresuradas, beneficiándose del apoyo y facilidades del Ministerio del Trabajo. Estos mecanismos conllevaron a limitaciones que tendrían nefastas consecuencias.
La UNT nació bajo acuerdos por arriba, y se montó un show para las bases; en la dirección convergieron pocos dirigentes auténticos con trayectoria sindical. Catorce coordinadores nacionales, provenientes de las diversas corrientes fundadoras, expresaron el acuerdo.
A partir de su fundación, se fijó un año para hacer un congreso y unas elecciones por la base. Luego al cabo de tres años – mayo 2006 - se celebra una plenaria en Mayo y un congreso en Septiembre en un ambiente de zancadillas y agresiones que no permite la aprobación de los estatutos en discusión, esto obedeció a que los dirigentes desde la fundación no tenían todavía una representatividad que los legitimase, su fortaleza se medía por su postración ante el gobierno.
Hasta hoy la crisis interna en la UNT persiste y empeora, a nivel nacional diversas corrientes se disputan las posiciones de poder. Es importante aclarar que las bases clasistas sí renovaron tras elecciones a sus directivas sindicales. La dirigencia de la UNT mediante pretextos banales han postergado indefinidamente las elecciones de sus direcciones regionales y nacionales. Hasta ese congreso el sector de Chirino, mayoritario por las bases, acordó realizar elecciones, la cual tampoco cumplieron con la honrosa excepción de la combativa regional UNT de Aragua.
La UNT nació con el amparo gubernamental, quién la aupó. Las prebendas criticadas al sindicalismo cetevista de otrora, ahora se practican otorgándoselas a lideres de la UNT incondicionales del gobierno.
Inclusive se utilizó como comodín el paralelismo sindical en un principio contra la vieja burocracia cetevista y ahora para mayor fragmentación, sigue ocurriendo en el ámbito de los sindicatos de orientación oficialista, que ahora responden a diversas corrientes internas. Unas con el beneplácito de las autoridades de la administración del trabajo y otras marginadas. El sindicalismo por esta vía se ha fracturado aún más, también debido a la proliferación de sindicatos de empresa en detrimento de las federaciones.
Finalmente a principios del 2007 el Frente Socialista Bolivariano de los Trabajadores – FSBT -, hace pública su posición de que la UNT ya cumplió su papel y debe desaparecer; el FSBT a lo largo del funcionamiento de esta central no ha evidenciado contar con una porción significativa de los sindicatos afiliados. Ante esto, lanzan la propuesta de crear, decretándolos oficialmente, los Concejos de Trabajadores; esta estrategia de debilitar la UNT es paralela a la creación del partido unido socialista de Venezuela – PSUV - que ratifica esta política, vía Chavez, quien en su discurso de arranque del partido atacó la autonomía sindical. También el gobierno anunció la constitución de los consejos socialistas de trabajadores, órganos que competirían con los sindicatos en el ámbito productivo, y que tendrían la venia del poder oficial, pero sus cálculos les salieron al revés en el mismo Mintrass.
Toda esta situación se empantana aún más para el gobierno debido a que no se ha podido controlar la inflación; persiste desde hace varios años como la inflación más alta de América Latina. Los salarios no se han ajustado al ritmo de la inflación. Tan sólo los salarios mínimos se han revisado anualmente. De todos modos, los salarios mínimos no cubren a una parte importante de la población que opera en la informalidad.
Las medidas, en los órdenes políticos y económicos, realizadas por el gobierno, son mas bien paliativos apoyados por la UNT. La política salarial, la elaboración de leyes, el manejo de las más importantes empresas estatales, son temas que la UNT apoya luego de que las decisiones han sido tomadas en otras esferas. El sindicalismo pone su entusiasmo en las marchas convocadas por el gobierno. Otra situación que ha escapado del control es la violencia sindical en el sector de la construcción, sobre todo en el Estado Bolívar, en donde el paralelismo sindical y el negocio de ventas de los puestos de trabajo ha traído niveles de violencia que lamentablemente se contabiliza en cientos de asesinatos por vendetta o bandas de pistoleros que acompañan a los capos sindicales.
Otra situación de debilitamiento del gremio sindical, es el mayor crecimiento del empleo en el sector público. Los datos del Instituto Nacional de Estadísticas – Encuestas de Hogares - indican que el empleo público subió entre el 2000 y el 2005 un 24%, al pasar de 1.406.000 a 1.737.000 ocupados en este sector; este sector es fácilmente permeable a las políticas burocráticas que se apegan a la política oficial que les da paliativos o migajas para disimular el desempleo.
Otro elemento, visto desde la política de flexibilidad laboral, son las políticas sociales llamadas misiones, que ocultan una crítica situación de empleo y tiene como consecuencia que saca de la población económicamente activa a muchos de sus beneficiarios, ya que dejan de buscar trabajo al recibir ayudas o becas, las que junto con los accesos a servicios sociales y subsidios en la adquisición de alimentos, permite sobrellevar la vida. Sus áreas de acción son la salud, educación, empleo, alimentación y asistencia social. Los favorecidos por las misiones llegan al millón.
En resumen, el movimiento obrero sindicalizado ha disminuido desde la década de los 70 y por el otro lado la economía informal ha estado creciendo con la consecuencia de trabajadores sin protección gremial sindical. Hoy, solo un 14% de la masa laboral esta sindicalizada.
Desde octubre del 2003 a la misma fecha cuatro años más tarde, la población total ha crecido en un 7%, pero la población económicamente activa en sólo un 4%, en cambio la población inactiva (ganan un 50 % del salario mínimo) creció en un 25%. Las propuestas de organización del trabajo que más se han promovido son el cooperativismo, la cogestión y las empresas de producción social, los cuales evaden legalmente el compromiso de organizarse como gremio para luchar por mejoras.
El desarrollo no genuino de cooperativas, sustentadas en sus propios principios, se ha desnaturalizado mediante cooperativas tramposas que subcontratan a los trabajadores y sirve al gobierno en su condición de patrono o empleador, así como a los privados, a sustituir trabajo asalariado por trabajo sin protección laboral, significando ello sustraer trabajadores de la condición de asalariados, sindicalizados y contractualizados, a la condición de cooperativistas.
El lado positivo de este fenómeno, es llevar a las comunidades a participar, especialmente porque ante las diversas obras que han de ejecutarse en sus espacios, se reclaman empleos para miembros de la comunidad y se participa en la determinación de las condiciones de ejecución de los trabajos.
Sin embargo, la UNT no cumple con elementos mínimos de una organización democrática, como son los estatutos y reglas de funcionamiento, así como la elección directa de manera democrática de sus autoridades. Sus esfuerzos por materializarlo por parte de CCURA no han sido exitosos, hay que vencer los obstáculos de las otras corrientes y del propio gobierno. Los sindicatos combativos deben elegir una dirección, será el ejemplo para todos los demás sindicatos.
*Las cifras mencionadas de este articulo son tomadas de investigaciones de H. Lucena.