Crítica de libros: “Lo laboral en tiempos de transición” de H. Lucena editado en talleres Cosmográfica C:A: Abril 2007
Una opinión desde este lado, el del movimiento obrero, totalmente parcializada
Jose Capitán
Desentrañar, las relaciones de Capital-Trabajo en Venezuela desde que en este país pasó a predominar la producción petrolera como actividad económica fundamental y por lo tanto a ser una pieza hasta clave en las relaciones de producción capitalista globalizadas, es algo que está todavía pendiente.
Se puede decir con mucho acierto que este libro de Lucena, junto a otros anteriores elaborados por él, registran muchos elementos para allanar esta interpretación. Esto es independiente de su enfoque, es decir de su “tomar partido” o intentar ser neutral. En particular esta vez, la investigación refleja algo que esta en desarrollo, como el mismo titulo lo dice, y por lo mismo, para el movimiento obrero de hoy es necesario evaluar y en consecuencia accionar para llevar esa transición al objetivo nuestro, a la emancipación de esas relaciones laborales donde por su dominación el capital se apropia de nuestro trabajo en su beneficio.
Es relevante en el trabajo de Lucena la participación de los trabajadores. Comienza reconociendo, históricamente, lo que nosotros llamamos una falta total de independencia de clase, describiendo cómo desde el poder son utilizados, o los gobiernos legislan sin ninguna participación u opinión de parte de los trabajadores desde las primeras décadas del siglo pasado. En particular lo refleja durante la llamada democracia punto fijista, resaltando para 1976, en el momento la nacionalización petrolera, la falta de valoración o el sentir de los trabajadores petroleros (p. 21)
En las políticas laborales, relata la participación excluyente de los patronos, y la burocratización de un sector privilegiado de la vanguardia que es representada por la CTV. Describe la total falta de representatividad de los empleados públicos, con la excepción de una pequeña participación, del gremio de los maestros, y por el lado de la industria privada, sólo en la actividad de la construcción cómo apenas se hacen sentir los representantes (burócratas para nosotros) de los trabajadores.
Destaca, a finales de los cincuenta y comienzos de los sesenta, cuando se da el nacimiento de un plan de industrialización, a través del modelo sustitutivo de las importaciones o industrialización parcial de acuerdo a los intereses foráneos (p. 23) explicando los niveles de institucionalización alcanzados. Luego de agotado el modelo de los años sesenta, el surgimiento de las llamadas políticas neoliberales logra implantarse en la década de los noventa, lo cual condujo rápidamente a protestas por parte de los trabajadores (p. 24)
Lucena describe en el contexto de la Relaciones de Trabajo (RT), los ambientes sociales y políticos inestables, para nosotros crisis sociales. Evidencia que la justicia laboral es de acrecentada exclusión, así como la pobreza, además del desempleo y los trabajos precarizados (p. 26). Las RT no capturan los cambios. Dice que si bien en el comienzo las RT comenzaron en la manufactura, sucedieron cambios en el sector terciario (los servicios y el comercio), al aumentar la contratación de trabajadores en este sector
Lucena resalta hoy en día la intervención del estado. Antes denuncia el populismo y dice que es para controlar y no para dejar a los actores directos intervenir autónomamente. Es así porque la autonomía para el capital es permisible como siempre ha ocurrido, hasta que el otro actor pretende intervenir, y entonces es el estado y la ley, mediante regulación, el que interviene.
Nos muestra a las RT sucesivamente desde su unilateralidad. Describe los pocos logros en el año 45 con el primer convenio en las relaciones laborales, interrumpido en el 48 hasta el 58, en que comienzan las RT de la mano de los adecos, es decir alineado con las políticas del gobierno, describiéndolo ahora en estas instituciones como bilateralidad, y luego cuando participaron tanto patronos, estado y trabajadores como trilateralismo, el cual decrece con el neoliberalismo donde la llamada desregulación fue libertad para parte del estado y el debilitamiento del sector sindical. Siguiendo esta nomenclatura, Lucena llama multipartismo a las RT cuando además comienzan a presentarse otros factores como las comunidades, los usuarios, o los clientes que participan también en la gestión.
En esta revisión, preferimos por lo larga, pasar algunos capítulos e irnos mas adelante. El capítulo IV trata sobre la Cogestión. En primer lugar indica que la cogestión es algo ya aprobado desde 1966 como ley. Se trata de una representación de los trabajadores en los directorios de las empresas del Estado, los Organismos Autónomos y los Organismos de Desarrollo Económico, y mejorada en 1990 con la reforma de la LOT en su artículo 610, donde se amplia a dos los Directores Laborales, los cuales deben pertenecer a la nómina y ser elegidos por los trabajadores de la empresa. Luego en el 2000, en la gaceta oficial N° 36.904 se elimina la designación de un director laboral por parte de la central sindical, quedando ahora los dos representantes elegidos por las bases (p 145)
Mas tarde en el 2006 el reglamento de la LOT reformado plantea para las empresas en declive donde el estado promueve la cogestión con los trabajadores como forma de salvar a la empresa, continuando como socio patrón, siendo el otro el gobierno o privado. Aquí se denuncia que esta democracia no la cumple el gobierno, el cual en donde se designó a dedo a los representantes laborales, así mismo los destituyó como sucedió en CADAFE Y PDVSA (p. 154)
En el capitulo V que titula “Empresas, limitaciones y posibilidades de los marcos institucionales” reseña o denuncia el papel de los militares, y da ejemplos cómo en el central azucarero Pio Tamayo de El Tocuyo, donde el encargado hizo despidos masivos inclusive contraviniendo la ley de inamovilidad laboral y atropellando a representantes de los trabajadores (p. 175) Legislando el acuerdo Marco como bien se dice con los dineros públicos se rescatan centros de trabajo que vienen de gestiones deficientes y luego al salvarla se mantienen prácticas gerenciales despóticas y verticalizadas. Estas políticas, Lucena les llama asistencialismo, tanto al empresariado como a los trabajadores (p 178), y da elementos como en el caso Invepal, donde vuelve a tocar el tema de la ingerencia militar incorporando rigideces que entorpecen el desarrollo de la cogestión (p. 179) generando situaciones de autoexplotacion de los trabajadores para salvar la empresa llevada a la quiebra por los patronos.
En el capítulo VI trata sobre Cooperativismo. Las políticas públicas han fomentado el cooperativismo para combatir el desempleo y el trabajo informal. El empresariado lo ha recibido con entusiasmo utilizándolo y a su vez deslaboralizando las relaciones de trabajo y dejando a los trabajadores sin protección (p. 206) Hasta la cámara venezolano americana se pronunció revelando las ventajas de las cooperativas, indicando beneficios tributarios y laborales. Inclusive sobre la desviación y degeneración del cooperativismo, indica que el mismo superintendente de Sunacop denuncia que muchas se hacen sólo con el fin de conseguir un crédito o un contrato con el estado.
Expresa también, que estas relaciones trascienden a las empresas y abarca a los entes públicos que expresa una flexibilización descarnada. Todo esto atenta contra los trabajadores organizados en las cooperativas (p. 209) Habla también del cooperativismo ficticio en el sentido del registro del mínimo establecido y negar el ingreso a más miembros, a su vez utilizando el trabajo dependiente.
Sobre la década de los noventa, justificando en nombre de mejorar la competitividad de los sistemas productivos, se multiplican los abusos y fraudes laborales. Lo adornan con la necesidad de fomentar las fuentes de ocupación. Manifiesta que disminuye la calidad del empleo. Inclusive describe en algunos otros países del subcontinente cómo esta situación empeora, sobre todo en Colombia
Indica que la tercerizacion, promueve la precariedad el trabajo, la inseguridad y la incertidumbre, todo esto con la venia estatal. Da como ejemplo en Sutraautomotriz en que la federación se opone a la tercerizacion (p. 223)
Reconoce la asimetría de poderes entre el patrono y los trabajadores. Reconoce que con el cooperativismo generalmente no mejoran sus condiciones de trabajo (p. 224) Nombra los parámetros o indicadores para evaluar las posibilidades de éxito de una cooperativa, entre los que destacan autonomía, pago respecto a las condiciones anteriores, beneficios sociales, independencia económica, y los negativos donde resalta la falta de recursos, nombra la falta de control para asegurar la transparencia en el manejo de la misma, e inclusive por otro lado habla de la seudocooperativas. Respecto a los entes estatales, que describe cómo han crecido, teniendo 1700.000 trabajadores, también prolifera la flexibilidad, inclusive a través de las cooperativas.