Del socialismo científico al socialismo utópico del siglo XXI
Decir que el marxismo es obsoleto es como decir que la física o la psicología están obsoletas
La supuesta “obsolescencia” del marxismo sirve para diluir el papel de la clase obrera, principal fuerza productiva, verdadero motor objetivo de la revolución, en una amalgama o contubernio de civiles con militares donde la pequeña burguesía o clase media promueve un socialismo para no antes del 2021. Esto porque tales detractores, tienen sueldos varias veces por encima del mínimo, más prebendas, por lo que pueden esperar por muchos años, inclusive dejar la herencia para que sus nietos continúen este socialismo de muchas raíces pero lejos del autentico socialismo que solo la clase obrera y los demás oprimidos pueden concretar.
Las dos clases antagónicas en la sociedad capitalista, la clase obrera y la clase burguesa, enfrentadas en lucha repiten con sus particularidades regionales el dilema de quien debe ejecutar una revolución en un país capitalista oprimido por el imperio. Desde la primera revolución de la clase obrera triunfante en Rusia se expresó esta alternativa, la posición menchevique, luego heredada y propagandizada por el stalinismo y la posición bolchevique luego continuada por el trotskysmo. La menchevique o revolución por etapas, dice que la burguesía nacional debe llevar a cabo la revolución apoyada por las clases explotadas y oprimidas en una primera etapa y luego de culminada esta pasar a la segunda etapa donde le tocaría a la clase obrera hacer la revolución socialista.
Si aquí en Venezuela, la clase obrera no es el sujeto de la revolución, con cibernética y demás yerbas, para las capas medias de la sociedad, su orientación las conduce a ponerse detrás de la otra clase que según ellos debería participar en la revolución, la clase burguesa, la cual desgraciadamente representa la contrarrevolución. Para los mal llamados “clase media” lo que les conviene es buscar un reacomodo dentro de la sociedad capitalista que le conlleve a obtener beneficios particulares. La historia les demostrará que en situación de ruina les tocará plegarse a las luchas del proletariado
El viejo estado esta aun vigente (no hay dos estados), encarna y reproduce a la sociedad de clases donde el capitalismo tiene la hegemonía ya que domina las relaciones de producción, sobre todo al capital financiero (la banca y la industria), y donde el imperio está por encima. Todo el discurso solidario, cooperador, integrador, con justicia social e igualdad se esfuma en la relación del patrono privado o público con sus trabajadores y en la carencia o deficiencia de servicios públicos, cuando los hay, en las comunidades.
No hay soberanía ni independencia con la banca privada manejando mas del 90% de los recursos, ni en sociedad mixta con los monopolios petroleros, ni con las transnacionales automotrices vendiendo mas del 60% de autos importados y cuando los ensamblan aquí importan más del 70% de los insumos, ni los alimentos importados en un 70% ni con inversiones con los consorcios capitalistas brasileños, argentinos o colombianos. El MERCOSUR, la CAN o el ALBA son intentos desde el comienzo fracasados de intercambio comercial burgués, donde la ventaja de cada quien para invertir o vender su producto está en la plusvalía que pueda generar, por supuesto, de la explotación de los asalariados o de la ruina del competidor y tras de él la miseria y el desempleo de los trabajadores.