Reformadores o revolucionarios
No pudimos estar de acuerdo con un aumento del poder presidencial para crear regímenes especiales, con vicepresidentes designados por el presidente, es decir poderes extraordinarios del ejecutivo, y junto a esto dejar el Poder Judicial y el Sistema de Justicia indemne. Desde la Corte Suprema de Justicia hasta la administración de las penitenciarias es una depravación. Las pruebas sobran, desde la absolución de los golpistas fascistas de Abril 2002, hasta los asesinatos y ventas de drogas en las cárceles del país. Los artículos de la reforma, algunos buenos y otros malos, pueden discutirse todos para luego votar la aceptación en bloques por algo que no salió de las necesidades reales de las masas sino de arriba. Los llamados poderes populares serán organizaciones que dependerán económicamente de dádivas del gobierno, mientras tanto los empresarios siguen beneficiándose del gobierno y de los trabajadores venezolanos.
El no estar de acuerdo con esta reforma en bloque no fue una traición a un proceso revolucionario. No tiene nada que ver. Por el contrario, fue no permitir legalizar arbitrariedades centralizando más el poder en una sola persona, como está planteado en el artículo 11 al darle sólo a Chavez el poder de establecer zonas especiales regidas por militares o civiles, lo cual puede ir en contra de los trabajadores. Ya es flagrante el abuso de poder de un Ministro del Trabajo, designado por Chavez, que emprende atropellos contra los trabajadores. La medida de disminuir la jornada de trabajo sólo aliviaría un poco la explotación, la cual junto a un salario mínimo que promueve el sobretiempo nos coloca bien lejos de la sociedad socialista. El salario mínimo nuestro, con la pompa de ser unos de los mas altos de Latinoamérica, solo indica lo miserable que vivimos todos los trabajadores desde el sur del Rio Bravo hasta la Patagonia.
El argumento de no apoyar la reforma constitucional se expresó desde dos enfoques totalmente diferentes, inclusive contrapuestos. Uno desde la derecha golpista y el otro desde una posición genuinamente obrera. Todo eso dentro de un marco donde por la reforma (reconocido hasta por Chávez), ratificó la propiedad privada sobre los medios de producción (articulo 115). No nos cansamos de repetir: una reducción de la jornada de explotación particularmente la apoyamos pero eso no indica que nos liberemos de la explotación. Para ser menos explotados reclamamos la mejora sustancial de los salarios. Necesitamos salarios decentes para vivir, no el insuficiente mínimo más alto de Latinoamérica. La lucha de los trabajadores tiene que concluir en la instauración de su propio gobierno. Por eso nuestra política obrera y democrática no tenía nada en común con los recalcitrantes de la derecha y pro imperialistas que se aprovechan de los yerros del gobierno.
El contenido social y humanista de la carta magna es una gran mentira. La constitución de 1999 se realizó sin siquiera un representante genuino de los trabajadores. Por lo mismo ayer como hoy, se ratifica la propiedad privada como algo con respaldo constitucional. El desempleo es algo que la constitución tolera, así como un salario mínimo que está tres veces por debajo de la cesta básica. Esto realmente, es contenido social de miseria e inhumano, así lo escondan o no lo digan los fanáticos constitucionalistas.
El gobierno con y sin reforma no se encamina a enfrentar al imperialismo apoyándose en la movilización de las masas y la satisfacción de sus necesidades. Por el contrario, se sustenta con leyes que fortalecen el control por arriba, y para nada cuenta con las decisiones de las organizaciones genuinas y combativas de los explotados. La milicia popular esta sometida bajo el mando del presidente y de las fuerzas armadas. Todos los nuevos organismos o consejos comunales que se promueven para tener legalidad deberán tener el reconocimiento del ejecutivo para poder optar a la aprobación de los montos de dinero a recibir. La participación popular requiere de la venia del burócrata designado por instancia del gobierno que corresponda. Nosotros proponemos, aún después de los resultados, organismos promovidos y creados por los trabajadores y las comunidades cuya su vigencia se la da autónomamente la democracia de las asambleas de los mismos participantes, y las necesidades económicas acordada por ellos se conquista imponiéndoselo al organismo que corresponda. No pedimos dádivas, exigimos lo que por derecho nos corresponde. Las prioridades las establecemos nosotros y no ellos.
Nuestra independencia no se entrega negociando una reforma BURGUESA
Lo mas necesario son las prioridades de los que producen la riqueza, los trabajadores. ¿Son los artículos que se plantearon la solución a los graves problemas de los venezolanos? Algunos se maquillaron para quedar iguales. El de antes y el propuesto 301 permitían la igualdad de condiciones a la inversión extranjera y a la inversión nacional, o el 302 y el 303 continuaban permitiendo al estado privatizar las filiales o empresas que origine PDVSA, Nada se dijo ni se dice sobre el presupuesto nacional el cual es burlado apenas empieza a ejecutarse. Desde enero de este año se han aprobado créditos a bancos extranjeros, y se han emitidos bonos (endeudamiento) en particular por parte de PDVSA que anda en un año excepcional de ingresos record.