¿Quién dirige la revolución o partido para qué?
El partido unido será en la práctica un MVR agrandado. Este partido fue el más votado y como dice Chávez, votado por ser él el candidato. Inclusive los votos de los otros partidos del Bloque del Cambio también fueron votados por su liderazgo, entonces se trata de recoger esos frutos, es decir deslastrarse de unos dirigentes de esos partidos y sumar su militancia detrás del MVR ampliado o su nuevo nombre PSUV. Los grupos pequeños no tienen nada que perder sino ahora buscar un liderazgo en ese nuevo partido.
Sin excepción, son innumerables los escritos a favor del PSUV. Parten del mandato de Chávez, lo oponen a los burócratas que dirigen los partidos y anuncian como fin, la buena intención del presidente de deshacerse de la burocracia rojita.
La realidad es algo más profunda, el fenómeno no se puede analizar viendo la superficie, sino yendo a las verdaderas causas que lo originan, buscando su fundamento, es necesario quitar las ramas y buscar el eje.
No hay el más mínimo respeto por los grandes problemas de los venezolanos, los cuales deben ser el eje de un partido que pretende ser revolucionario, es decir llevar a las masas explotadas y oprimidas a su liberación. La razón de ser de un partido es expresar su programa revolucionario que interpreta la realidad venezolana actual y orienta las luchas y propone luchas con el fin de conquistar un gobierno compuesto por los trabajadores, esto es su emancipación.
Aquí todos dan por descontado que las buenas intenciones bastan y en particular las de una sola persona. El destino histórico de un país, su cambio de una sociedad a otra implica forjar su vanguardia revolucionaria y esto es un problema de muchos, y por último ¿cómo liberar a la clase que produce la riqueza, la clase obrera?, ¿qué rol le toca jugar? ¿Cuáles son sus problemas fundamentales e históricos y cómo los vamos a solucionar?
Todo esto implica la independencia de la clase obrera. Nadie excepto nosotros mismos podemos solucionar nuestros problemas y poder satisfacer nuestras necesidades. Para ese fin necesitamos construir el partido de los trabajadores para conquistar el poder político, un gobierno de los trabajadores, seamos dueños de nuestros propios destinos y para eso tenemos que cambiar las relaciones de producción, eliminar toda forma de explotación, destruir al capitalismo.
Por otro lado, los argumentos que esgrimen para justificar ese gran partido son contraponerlo a la corrupción y la burocracia, otro elemento que añaden es el de la inseguridad.
Pues bien estos problemas graves, sin duda, son resultados y no causas en la actual situación. Son inherentes al capitalismo, cuyo fin es el lucro por un lado mientras que, por el otro, genera su opuesto, la miseria. El corrupto tiene su contraparte en quien lo compra y este es el capitalista, que busca llegar a su fin sin importar bajo qué medios, van los dos de la mano, el corrupto y el corruptor. La inseguridad, por lo mismo, tiene su origen también en el lucro, en buscar la máxima ganancia como objetivo. Además como ellos mandan porque tienen el poder económico, porque no les importa cuántos echan al abandono y la degeneración, basta un sector que les sirve a sus propósitos mediante la explotación. El bienestar de la población en particular de la juventud no es un negocio, la recreación es viable si hay ganancia, en el resto no vale la pena invertir.
Con esto queremos decir que el partido que se necesita para la revolución, tiene que ir en contra de este sistema de explotación el cual es la raíz del problema y ya nos damos cuenta que el socialismo, del siglo que sea, no nos sirve si no esta planteado en su objetivo de superar ese tremendo obstáculo, la explotación. A su vez esto implica eliminar a los dueños de los medios de producción, es decir expropiar a los expropiadores, a los que no han sacado el jugo por un miserable salario a costa de nuestro trabajo.
Acabemos con la agonía del capitalismo, no lo oxigenemos
Construyamos el partido obrero revolucionario
Para alcanzar un gobierno obrero